Libérate del estrés negativo con esta técnica de relajación

Con la práctica de la técnica de relajación y de la exploración del cuerpo, conectarás cuerpo y mente, sentirás el presente con atención plena. Vivir con nuestra mente y nuestro cuerpo relajado es nuestro estado natural. Si es innato, ¿por qué muchas personas viven agobiadas y siempre van con prisas? Normalmente porque no viven en el momento presente. Algunas personas se quedan ancladas en el pasado, otras viven inquietas por el futuro, imaginando cosas que seguramente no sucederán jamás, estos pensamientos negativos conducen al estrés y a la infelicidad.

¡No te preocupes! Siempre hay solución. Practicar técnicas de relajación harán que te olvides del estrés negativo. Una buena relajación se origina en la mente pero necesita tu cuerpo para ponerse de acuerdo. Así obtendrás una relajación física y mental que provocarán calma y serenidad en tu vida.

 

¿Qué pasa cuando nos relajamos?

Nos convertimos en observadoras, testigos de nuestro cuerpo y de nuestra mente, alcanzando así nuestra conciencia pura. Fuente de la verdad y de la paz que residen en el interior de todas las personas.

 

¿Qué aporta una buena relajación?

Cuando te relajas sientes que te fundes, te expandes, te vuelves cálida y ligera. Cuando se consigue quitar la tensión  una suave euforia se apodera de ti, de todo tu cuerpo.

 

¿Cuánto tiempo necesito para alcanzar los beneficios de la relajación corporal?

Solamente con 10 minutos diarios durante dos semanas notarás los resultados tan positivos que aporta la relajación.

Beneficios que obtendrás cuando la experimentes:

 

1) Disminuirán tus preocupaciones

técnica de relajación relax

 

2) Eliminarás miedos y bloqueos

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3) Mejorará la calidad de tu sueño

técnica de relajación dormir

 

Y ahora toca practicar

En primer lugar busca un lugar cómodo y fuera de ruidos. Si quieres, puedes ponerte músiquita relax para ambientar. Ponte en la postura cadáver. Hasta que no te encuentres cómoda del todo, no empieces. Lo más importante es tu comodidad, ya que será la clave de todo.

Consejos para comenzar

  • Elige un sitio cómodo  y adopta la postura de cadáver.
  • Tiéndete boca arriba, con una separación entre tus piernas y tus brazos, con las palmas de las manos hacia arriba. Centra tus pies y manos.
  • Acomódate a la postura, asegúrate que todo tu cuerpo esté en una posición simétrica y deja que las piernas caigan relajadas hacia fuera.
  • Cierra los ojos y haz tres respiraciones profundas.
  • Cada vez que vayas a iniciar cualquier técnica de relajación o meditación, haz tres respiraciones profundas. Te ayudará a la concentración y por tanto a conseguir tus objetivos con la práctica.
  • Si desvías tu atención de la parte de tu cuerpo que estés explorando, observa tu respiración, volverás a concentrarte.

 

Experimenta con la técnica de relajación  “exploración del cuerpo”

Esta técnica consiste en recorrer tu cuerpo de manera descendente. Cuando adoptes la postura, tómate unos segundos para sentir las sensaciones relacionadas con el tacto en los lugares donde tu cuerpo está en contacto con el suelo, en la cama, en el sofá o en el lugar donde hayas elegido. Permite que tu cuerpo se expanda cuando inspires y que lentamente vuelva a su posición original mientras espires.

La fórmula sería la siguiente:

En primer lugar concéntrate en tu frente. Cuando inspires repara en sus músculos, cobra consciencia de cualquier tensión muscular que sientas en la frente. Cuando espires libera cualquier tensión muscular que hayas encontrado en ella. Continúa esta práctica haciendo varias respiraciones lentas y profundas.

Sigue el mismo procedimiento:

  • Explora los músculos de los ojos y los músculos que lo rodean.
  • La boca y las mandíbulas.
  • La garganta y el cuello.
  • Toda la espalda
  • Los hombros.
  • Los brazos.
  • Los antebrazos.
  • El pecho.
  • El estómago.
  • La pelvis.
  • Las nalgas.
  • Los muslos.
  • Explora la parte inferior de las piernas: tobillos y pies.

 

Si tu atención se desvía de la parte del cuerpo que estés explorando, lleva tu atención a la respiración y de ahí a la zona del cuerpo que estabas antes. Intenta recorrer todo tu cuerpo sin dejar ninguna zona olvidada.

Cuando te inicies en esta práctica tienes que aceptar todo lo que te pase por la mente, ideas desagradables, cansancio…No hagas un esfuerzo por relajarte, simplemente trata de ser consciente con lo que venga. Si se te viene algún pensamiento a la mente, déjalo pasar, sigue por la parte que estabas explorando de tu cuerpo y vuelve a prestarle atención plena.

Siente como una marea de relajación va inundando tu cuerpo a medida que va recorriendo con la conciencia sus diversas partes. Cada vez que exhalas, siente como la tensión fluye, abandonando tu cuerpo, dejando tu mente en calma y serenidad.

Sumérgete en ti misma y vive la experiencia de tu verdadera naturaleza.

 

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Maestra de primaria, formadora, profesora de mindfulness y meditación. Fundadora y redactora de contenidos de meditayzen.com.

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